Prueba Lancia Delta 1.6 Multijet 120 Oro: soberbia latina

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Prueba realizada por Gaby Esono

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©Cochesafondo

Algunas palabras, cuando se encuentran asociadas, tienen el poder de evocar grandes recuerdos. Éste es el caso de Delta, que cuando uno la lee o la escucha poco antes o después de Lancia, enseguida le vienen a la mente los colores de Martini sobre fondo blanco bajando a todo trapo por el Col de Turini.

La última leyenda rodante de la marca forjó su fama en los rallies de finales de los ’80, momento en el que su nombre estaba asociado al éxito. Este éxito en competición, sin embargo, en realidad tenía poco que ver con la orientación de su producto, que paulatinamente se fue enfocando más hacia el lujo y al confort que a las prestaciones puras.

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©Cochesafondo

El buen resultado de ese primer Lancia Delta lo demuestra que estuvo en producción más de 15 años, hasta que fue sustituido por otro que perdió el carisma que se había labrado con las victorias en competición. El segundo Delta, que sólo estuvo 5 años en el mercado, dejó de fabricarse en 1999 a pesar de que contaba con un interior con algunos materiales de buena apariencia y algún que otro motor muy potente para la época.

Sirva esta pequeña introducción para explicar la razón de ser de este compacto recuperado el año pasado y que tiene en sus líneas elegantes y armoniosas, plagadas de cromados, una carta de presentación inmejorable.

Se le llama compacto más por pertenecer a este superpoblado segmento que por sus medidas, ya que los 4.520 mm de longitud lo hacen 30 cm más largo que, por ejemplo, un Volkswagen Golf e incluso 6 cm más que el Mazda 3, que ostentaba el récord de la categoría en carrocería de 5 puertas.

Tal y como iremos desgranando en esta prueba, el talante del Delta del siglo XXI trata de acercarse más que sus antecesores a los conceptos impuestos por las marcas premium, sobre todo en lo concerniente al nivel de vida a bordo. Ahora veremos hasta qué punto lo consiguen.

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